Mi Niño

Photo By 애뽈 Aeppol


Todavía me queda en las manos el aroma de las flores que recogí para ti. Bañadas de rocio están tus pomelos de mejilla y poros y sobre la estufa se riega el cacao que saboriza la leña sobre la que haré el pan. En la hierba se posan tus rodillas y tus manos cosechan animales que nadie ha sembrado. Mi niño de plumas, mi abrazo en las noches, mi pequeña piedrecita en la mina donde todo es brillo y calor.

Hay algo de gris en el cielo y verde en tu mirada, es tan fácil hacerte canciones, porque cada verbo es un pájaro, cada nota es un río saltando de piedra a piedra, y cada silencio es tu mirada curiosa detenida en la nata. Hueles a pino, suenas como hojas secas capaces de quebrar el suelo con solo caer. Mi niño de canto, mis ojos traviesos, mi luz de luciérnaga con alas eternas.

Del viento en las noches crecen los mitos, crepitan las llamas que acarician el cielo y derriten sobre sí el dulce de los malvaviscos. Cada rama que nos habla de tortugas en la alberca, de caracoles sin carrera y de orugas que duermen en el tiempo, se enciende en su verde ausente y nos da calor. Mi niño de baile, mi coro de sapitos nocturnos, mi miel que aclara la voz, mi regalo del vientre que corre al rededor de la fuente.

La luz infinita de un campo un tanto oscurecido nos arropa los sueños, me posa junto a tus pies helados como paletitas de kiwi, tus pestañas en carreteras extensan concentran los sueños de arañas, de hombres inmortales que vienen a rescatarnos, un gato que te canta canciones y dos terneros que corren traviesos en el valle. Mi niño de cuentos de hadas, mis lágrimas aladas, mis palmas que te aplauden, mis primeros pasos, mi primer hijito.




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